Venezolanos gastan dos meses de sueldo para comprar una medicina (Video)

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Altos costos y desabastecimiento de medicinas impactan directamente en el deterioro de la salud de los venezolanos. Muchos medicamentos cuestan el equivalente a un salario mínimo integral

Una persona hipertensa debe disponer de aproximadamente 1.000.000 de bolívares mensuales, casi el doble de lo que percibe un trabajador por concepto de sueldo mínimo y bono de alimentación (456.507 bolívares) para adquirir el tratamiento que requiere de por vida para proteger su sistema cardiovascular. Este es el caso de Ignacio López, quien asegura que cumplir el tratamiento al pie de la letra se le hace imposible. “Debo tomar una pastilla de Valsartan y una de Alodipina diarias, pero cuestan hasta 300.000 bolívares solo 10 unidades porque son importadas. Gano 450.000 bolívares mensuales, no me alcanza. Si no las consigo a precios regulados, lo que es casi imposible ahora, pues no me las tomo”.

Ignacio es una de las tantas víctimas de la escasez y altos precios de los medicamentos. Precios congelados sobre más de 1.000 marcas de medicinas desde 2005 y un acceso cada vez más restringido a las divisas oficiales son algunas de las razones que inciden en el incremento de los precios y el desabastecimiento de las medicinas en Venezuela, aseguran especialistas del sector farmacéutico.

Para Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, la propuesta del presidente Nicolás Maduro de reformar la Ley de Patentes e incrementar la producción de genéricos no implica una solución a la escasez e incremento de las medicinas: “¿Qué necesidad tiene el gobierno de reformar la Ley si en Venezuela existen laboratorios que pueden producir los medicinas?”

Ceballos explicó que Venezuela ha comercializado medicamentos genéricos desde hace décadas y que, en todo caso, la reforma serviría para fabricar algunos productos de última innovación. Alertó que la escasez de los medicamentos de alto costo, como los que sirven para tratar a las personas hipertensas y los diabéticos. Lo mismo ocurre con personas que sufren cáncer, VIH/Sida, insuficiencia renal, entre otras enfermedades crónicas.

Considera que el Estado debe priorizar los medicamentos esenciales para cada patología y garantizar una producción sustentable en el tiempo. Para Ceballos es imperativo, además, que el gobierno reconozca que existe una crisis humanitaria y acepte ayuda internacional.

Luis Monasterio, regente de la Proveeduría Farmacéutica de la Universidad Central de Venezuela, considera que la producción de genéricos por parte del Estado pudiera ser una opción para paliar la crisis. Por otra parte, agregó, en el caso de que los laboratorios regularicen la compra de insumos con dólares preferenciales, la producción y el suministro a las farmacias dependería de los lapsos de los trámites correspondientes..

Julio Vivas, farmacéutico y profesor de la cátedra Administrativo Legal de la Facultad de Farmacia de la UCV, señaló que el desabastecimiento de medicamentos en el país inició con una regulación de precios en 1.200 marcas farmacéuticas a partir de 2003 y cuyos precios se mantienen congelados desde octubre de 2005.

Los especialistas aseguran que la situación de desabastecimiento en el sector se agravó en 2015, luego que los proveedores extranjeros suspendieron las líneas de crédito a empresas venezolanas en octubre de 2013, debido a la deuda que el Estado mantiene con los laboratorios que solicitaban principios activos y productos terminados a dólar subsidiado.

Monasterio explicó que debido a esta suspensión, las farmacias perdieron la potestad de escoger la cantidad de medicamentos necesarios acorde con la demanda en sus establecimientos. “Las proveedurías te dicen las unidades disponibles y te asignan un número pequeño. Si antes pedías 350 unidades por medicamento, ahora recibes 24 o menos. La disminución es garrafal”, dijo.

Aseguró que esta realidad la padecen todas las farmacias del país.

Las empresas de la Cámara de la Industria Farmacéutica no perciben dólares preferenciales a través del mecanismo Dipro, desde octubre de 2016, y para lo que va de 2017 solo han obtenido 6.680.000 dólares a través de las subastas del Dicom. La cifra representa 90% menos de lo percibido el año pasado cuando les entregaron 79.300.000 dólares.

Tito López, presidente de Cifar, aseguró que el Estado mantiene una deuda con la cámara que asciende a 746.000.000 de dólares desde 2012, mientras que el compromiso con todo el sector es de 5 millardos de dólares.

López y Vivas coinciden en que las empresas importan menos medicamentos esenciales a dólar libre y los venden a un precio equivalente a su costo de producción.

Los especialistas aseguran que el precio de los medicamentos esenciales en el país oscila entre 100.000 bolívares y 1.000.000 de bolívares para noviembre de 2017. Uno de los medicamentos más costosos es el protector gástrico pediátrico Esomeprazol que cuesta 959.000 bolívares en su presentación de 10 sobres por caja. El monto representa un poco más del doble del salario mínimo integral, fijado en 456.507 bolívares desde el 1 de noviembre.

Cifar precisó que de 9.000 medicinas que se ofertaban en Venezuela para 2014, solo 1.800 se encuentran en las estanterías para 2017. La cifra comprende 546 productos farmacéuticos. El resto son derivados o combinados, lo que representa una reducción de 94%.

Debido a esta situación, las farmacias no cuentan con inventarios para noviembre de 2017 porque la producción surge de la poca capacidad de insumos que hay en el mercado. “Las droguerías se han visto en la necesidad de diversificar su producción con alimentos y golosinas para mantenerse porque sus ventas y ganancias son en bolívares”, dijo López.

Vivas aseguró que los medicamentos con sobreprecio se agotan porque la demanda del sector es inducida. “¿Cuáles serían las consecuencias de no tomar el medicamento? Entonces, tenemos familias que recurren a la venta de un sofá o una plancha para poder comprar las medicinas”, aseveró.

Fuente: Prensa Proiuris / David Matos 

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