Una vez conocido el diagnóstico, la mayoría de las personas reaccionan con confusión e incredulidad. Tú no tendrías por qué reaccionar de forma diferente. Saber que se ha contraído el VIH crea mucho temor por la posibilidad de enfermar o morir,  o sencillamente por la incertidumbre acerca del futuro. Si bien es cierto que estas emociones son fuertes, su intensidad es de corta duración: unas semanas o pocos meses.

Existen muchas formas para enfrentar estos sentimientos. Cualquier  estrategia que te permita aceptar el diagnóstico y permanecer protegido o protegida emocionalmente es buena.

Tener VIH no significa tener Sida o que definitivamente llegarás a esta etapa de la infección en el futuro. Actualmente existe una variedad de medicamentos llamados antirretrovirales (que son proporcionados en Venezuela por el estado a través del Ministerio de Salud o del Seguro Social) que garantizan, con un buen control y seguimiento del tratamiento, una buena calidad de vida.

El hecho de que hayas obtenido un diagnóstico positivo para el VIH, no significa que requieras tratamiento inmediatamente.

¿A quién debo comunicárselo?


No te sientas en la obligación de decírselo a nadie. Algunas personas sienten la necesidad de notificarlo a aquellos a quienes aman. Les preocupa que el no decirlo podría verse como un engaño. Medita muy bien a quién comunicárselo y luego decide.

Lo ideal es que puedas notificárselo a tu pareja sexual, a tu médico y a aquellas personas en quienes confías y que sabes te darán apoyo. Hablar con una persona de tu confianza, te permitirá presentar tus preocupaciones e inquietudes en una forma lógica y comprensible, y así hacerlas más fáciles de analizar y resolver. Si los problemas son muy complejos, hablar de ellos facilita aprender a manejarlos.

Para esto cuentas con el Centro de Servicios Comunitarios de Acción Solidaria, donde podrás conversar con personas preparadas para escucharte y apoyarte. Sin embargo, si lo deseas, también tienes la opción de comunicarte con nuestro servicio telefónico, de manera confidencial y anónima, o de enviarnos un mensaje de correo electrónico.

¿Y qué debo hacer?


Primero que nada, chequear tu sistema inmunológico. Para ello deberás identificar a un especialista en las áreas de infectología o inmunología, con experiencia en el manejo de la infección por el VIH.  Como primer paso, seguramente te recomendará hacerte dos pruebas de laboratorio llamadas “carga viral” y “recuento linfocitario” o “subpoblación”. El primero mide la cantidad de virus que está en tu sangre y el segundo determina el estado de tu sistema inmunológico a través del conteo de las células CD4 y CD8, que son las que te protegen contra infecciones.  Además, te recomendará hacerte otras pruebas para un adecuado control y seguimiento médico.

Reforzando los buenos hábitos


Existen otras medidas que debes tomar en cuenta para mantener un buen estado de salud y llevar tu vida con calidad y tan normalmente como lo venías haciendo hasta ahora.

Comer bien es muy importante, ya que los alimentos permiten al sistema inmunológico trabajar a su máxima capacidad, proporcionan al cuerpo los nutrientes esenciales que requiere para la buena salud, mejoran la fuerza y la energía y ayudan a prevenir enfermedades.

Sin embargo, tener VIH puede hacerte vulnerable a ciertas infecciones. Preparar y guardar la comida en lugares aseados puede reducir la propagación de los gérmenes, incluidos aquellos que causan diarreas:

COCINA MUY BIEN LOS ALIMENTOS

Evita comerlos crudos

Hierve el agua, tanto la que bebes como la que utilizas para lavar las hortalizas, frutas y tubérculos, así como para preparar los alimentos.

Lávate las manos antes y después de preparar los alimentos, de comer o de ir al baño.

Recuerda que lo importante es evitar las bacterias, hongos u otros virus que puedan afectar tu salud.

¿Y qué pasa con mi sexualidad?


Tener VIH no significa que tu vida sexual terminó. Por el contrario, implica redimensionar la forma como hasta ahora hacías el amor y cómo disfrutar el sexo sin ponerte en riesgo ni exponer a tu pareja o parejas sexuales. El sexo más seguro no es sólo para no transmitir el VIH, sino además para evitar contraer otras infecciones de transmisión sexual – ITS – que puedan afectar a tu sistema inmune y, posiblemente, estimular la replicación del VIH en tu organismo.

¿Puedo seguir estudiando o trabajando?


Salvo que tengas alguna incapacidad médica, tener un diagnóstico positivo para el VIH no te impide seguir llevando a cabo las actividades que hasta ahora venías realizando. Nadie podrá exigirte la prueba para acceder a la universidad, a un empleo o para permanecer en tu puesto de trabajo u obtener algún ascenso laboral. Si tuvieras alguna complicación en este sentido, existen organizaciones que te pueden ayudar a defender tus derechos a la vida, la salud, la educación y el trabajo.

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