Cómo cuidarte

Está claramente reconocido que el tratamiento antirretroviral tiene beneficios que permiten mejorar la salud. Una buena alimentación es esencial para aprovechar al máximo esos beneficios. Los aspectos relacionados con la higiene de los alimentos, la adecuada alimentación  e ingesta de nutrientes son claves para obtener unos resultados óptimos, antes y durante el tratamiento antirretroviral. Cuidantote tú mismo te permitirá mantener un cuerpo fuerte y sano y un sistema inmunológico saludable y llevar tu vida tan normal como lo venias haciendo hasta ahora.  Toma en cuenta estas recomendaciones generales:

El Agua


Es esencial para el cuerpo. Nos ayuda a mantenernos limpios a nosotros mismos, a los alimentos y al entorno donde nos desenvolvemos. Además, es la que facilita que los nutrientes y los medicamentos lleguen a donde nuestro organismo los requiere.

• Para beber, hacer cubos de hielo, lavar frutas y vegetales y preparar jugos naturales y debes hervirla al menos durante 10 minutos.
• Bebe diariamente más de ocho vasos de líquido, especialmente agua. También conviene consumir otros tipos de líquidos para reponer las sales que se han perdido y suministrar energía.
• Evita ingerir agua directamente de lagos, ríos, arroyos o manantiales.
• Siempre recuerda que cuando tienes fiebre, diarrea, náuseas, vómitos, sudores diurnos o nocturnos, corres el riesgo de deshidratarte y es recomendable poner primero en tu lista de prioridades tomar muchos líquidos.

Los Alimentos


La razón fundamental por la que los nutrientes que llegan a tu organismo a través de los alimentos pueden mejorar tu calidad de vida es simple. Los nutrientes proveen la base para construir la estructura física del cuerpo (sus células, tejidos y órganos) y para realizar sus tareas, incluyendo la respuesta inmunológica y otros aspectos de su funcionamiento diario. Esto es importante para cualquiera, pero para alguien que vive con el VIH es particularmente crucial.

• Debes lavarte muy bien las manos antes y después de manipular cada tipo de alimento.
• Mantén separados todos los alimentos. Las carnes crudas, así como frutas, vegetales y verduras deben transportarse y almacenarse separadamente, es decir, sin que entren en contacto unos con otros.
• Evita ingerir alimentos crudos, especialmente carnes.

Para comer sano


El primer paso para asegurar la presencia de todos los nutrientes requeridos para cumplir con las necesidades de las personas que viven con el VIH es obtener lo mejor de lo que se come. En términos sencillos, significa consumir una variada gama de alimentos enteros – en contraposición a los alimentos procesados o comidas envasadas con muchos aditivos o conservantes – todos los días, junto con grandes cantidades de agua y otros líquidos saludables que tu cuerpo necesita para funcionar de la mejor manera posible.

Pirámide


Imagínate una pirámide, con distintos niveles de grupos de alimentos. Como cualquier pirámide, la base es mayor y cada nivel hacia arriba es más pequeño. Lo ideal es comer desde la base hacia arriba: la mayor cantidad de comida debe provenir del nivel inferior, una menor cantidad del segundo nivel, una menor cantidad aún del tercer nivel, y así sucesivamente.

El grupo del pan, los cereales, el arroz y las pastas:

Estos son los carbohidratos complejos que proveen una porción sustancial de las calorías y mucha de la energía que necesitas diariamente. Se recomienda comer de seis a once porciones diarias de este grupo. Pero no pienses que esto significa grandes cantidades de carbohidratos. El tamaño de estas porciones es realmente pequeño. Por ejemplo, una porción promedio debe ser igual a una rebanada de pan, una taza de cereal o media taza de pasta cocida.

El grupo de las verduras y las frutas:

Se recomienda consumir diariamente de 3 a 5 porciones de verduras y de 2 a 4 de frutas. Una porción de verduras es aproximadamente una taza de verduras crudas o media de verduras cocidas. Una porción de fruta es aproximadamente media taza de fruta cortada.

El grupo de las carnes rojas, las aves, los pescados, los frijoles secos, los huevos, y las frutas secas o las semillas; y el grupo de la leche, el yogurt, y el queso:

Se recomienda que las personas consuman diariamente como mínimo 2 ó 3 porciones de cada uno de estos grupos para obtener las proteínas necesarias, pero algunas personas tendrán que ajustar esto en función de sus necesidades individuales.

El grupo de las grasas, los aceites y los dulces:

Cuanto menos consumas de este grupo, mejor. A pesar de que una cantidad moderada de las grasas apropiadas es saludable, es importante mantener el contenido de grasa de la dieta en niveles bajos, ya que los investigadores demostraron que un alto consumo de grasa puede ser inmunosupresor, puede causar diarrea en personas con el VIH y para aquellas personas con niveles altos de grasas en la sangre una dieta con alto contenido graso puede acarrear riesgos para la salud a nivel cardiovascular.

También se recomienda mantener los niveles de dulces bastante bajos. Nadie puede negar que comer algunas golosinas sea agradable, pero la mayoría de los dulces contienen pocos nutrientes y frecuentemente sustituyen comidas más saludables que de otra forma comerías.

La pirámide de alimentos es una forma simple de observar tu dieta general, y sirve de guía para una propuesta básica sobre qué comer. Sin embargo, es importante saber que ciertas recomendaciones pueden necesitar ajustes de acuerdo a tus necesidades individuales. Uno de los cambios posibles es la cantidad de porciones de cada uno de los grupos de comidas que se necesitan para alcanzar tus requerimientos de calorías. Ya que tanto el metabolismo individual y el estilo de vida pueden afectar significativamente tus requerimientos de calorías, siempre resulta difícil hacer una recomendación genérica sobre cuántas calorías diarias necesita cada persona. Tú puedes tener un ritmo natural de metabolismo más rápido que lo normal, un trabajo que demanda más energía, tal como ser empleado de la construcción, o un programa intensivo de ejercicio diario, todo lo cual incrementa tus necesidades de calorías. Por otro lado, es posible que hayas nacido con un metabolismo bajo y hayas escogido un trabajo sedentario de oficina, o un estilo de vida que no incluye ejercicio físico, todo lo cual contribuye a disminuir las necesidades de calorías.

Por todas estas razones es importante hablar con tu médico sobre tu situación individual.

Pídele a tu especialista que te aconseje qué ajustes hacer en tu dieta. No tengas miedo de pedirle a tu médico una interconsulta con un dietista o un nutricionista.

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