Solo 30% de los productos que se venden en farmacias son medicinas

Solo 30% de los productos que se venden en farmacias son medicinas

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La industria no recibe divisas preferenciales desde octubre de 2016. Este año le entregaron, por el Dicom, solo 10% de los 79 millones de dólares que le dieron el año pasado

Más de 9.000 medicamentos estaban en el mercado en 2014. Este año hay apenas 1.800 productos en las farmacias y no todos son farmacéuticos: 70% son misceláneos y 30% son fármacos, afirmó Tito López, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica. Lo que significa que la oferta pasó de más 9.000 a 540 productos.

Agregó que el consumo de medicinas per cápita se redujo a la mitad desde hace 3 años, cuando se consumían 22 unidades por persona. Calcula que al cierre de 2017 no llegarán a 300 millones de unidades comercializadas. Hace 3 años se distribuyó más del doble. “El mercado farmacéutico vendió 714 millones de unidades en 2014, 575 millones en 2015 y 382 millones el año pasado”, precisó.

El presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, Freddy Ceballos, sostuvo que el problema actual es el desabastecimiento de medicamentos. “La oferta está comprometida. Las personas que necesitan antibióticos, por ejemplo, están bien complicadas porque hay una alta ausencia de este tipo de medicina. Igual los que necesitan insulina”.

López afirmó que hay desabastecimiento de cardiovasculares, cardiometabólicos, antibióticos, anticonvulsivantes, antiparasitarios y para el sistema nervioso central. Agregó que las medicinas para cardiovasculares que se producen en el país no son suficientes. “La demanda supera la oferta”, afirmó.

Ha pasado un año sin que llegue insulina en una farmacia en Altamira. Tampoco ha recibido fármacos para la tiroides desde hace seis meses. Una empleada aseguró que hay fallas en la distribución. En ese local Fanny Vásquez buscaba un anticoagulante para su papá, que sufrió un ACV por segunda vez debido a la falta de medicina. “Se la toma desde 2003, cuando le dio el primer accidente cerebrovascular, pero se acabaron las que teníamos y por eso lo sufrió de nuevo, aunque fue suave”.

Desde hace más de 15 días Vásquez y su hermano han buscado en farmacias el anticoagulante y no lo consiguen. “Parece que la única solución es traerlo de afuera porque en Venezuela no hay”.

En una pequeña farmacia en Los Símbolos también escasean las medicinas. No reciben insulina desde hace más de seis meses y medicamentos para la convulsión desde hace tres. Un empleado afirmó que llegan muy pocas cantidades de fármacos para la tensión.

En una farmacia en Las Mercedes la última vez que vendieron medicinas para la tiroides fue hace cuatro meses, y han pasado tres meses sin que les manden las de la tensión. Uno de los antibióticos más buscados, el ciprofloxacino, sigue sin aparecer.

López sostuvo que no todos los antibióticos sirven para todas las patologías. Lo mismo ocurre con lo cardiovascular: hay productos que son para la hipertensión vascular y otros para la hipertensión renal. “El deber ser es que el venezolano consiga el medicamento que necesita y que no esté cambiando de tratamiento porque eso no es nada beneficioso. Las medicinas tienen efectos secundarios y hay pacientes que pueden ser hipersensibles a una droga” explicó.

Divisas. “Para que haya medicinas tiene que haber divisas”, afirmó Ceballos. López explicó que la industria farmacéutica no recibe divisas preferenciales desde octubre de 2016. Este año le entregaron 6.680.000 dólares en 14 subastas del Dicom, que no equivalen ni a 10% de las divisas que obtuvieron en 2016, que fueron 79 millones de dólares.

Indicó que la industria está a la espera de una nueva subasta o de un mecanismo para comprar materia prima y poder hacer medicamentos. “98% de los insumos que se requieren para la fabricación de los productos son importados, desde el aluminio, pasando por la materia prima y terminando por los envases. Es importante que exista un mecanismo de subasta único y exclusivo para el sector salud. Aquí en Venezuela hay suficiente capacidad instalada como para fabricar 80% de los medicamentos que se consumen en el mercado venezolano”, dijo López. Añadió que la industria está operando a 50% de la capacidad instalada.

El presidente de Cifar aseguró que el año pasado firmó junto con el presidente Nicolás Maduro el arranque del Motor Farmacéutico en Miraflores. Pero hasta la fecha no se han obtenido los resultados esperados. “No hemos tenido una mejoría sustancial porque el problema es que, lamentablemente, todo gira en torno a la divisas. Agregó que el gobierno tiene liquidaciones pendientes de 746 millones de dólares con la cámara por importaciones de productos terminados y de materia prima.

Precios. Ceballos detalló que el porcentaje de fallas en el mercado bajó un poco por la importación de medicinas a dólar libre, ubicándose actualmente en 75%. “Los precios han aumentado porque no hay dólares preferenciales para los medicamentos, pero las personas cuando llegan a las farmacias no tienen cómo pagarlo”, aseguró.

El antibiótico amoxicilina de 500 mg pasó de 19.000 a 105.000 bolívares en una semana en la farmacia de Los Símbolos. “Aunque las presentaciones son distintas, el principio activo es el mismo”, explicó el trabajador.

En la farmacia de Las Mercedes llegaron medicamentos importados, pero con precios exorbitantes. El antibiótico amoxicilina está en 174.000 bolívares. Para nivelar el azúcar les mandaron hace un mes una medicina a 100.000 bolívares.

Ha sido poca la llegada de medicinas importadas en la farmacia en Altamira, cuando antes podían recibir dos o tres veces por semana. Tienen medicamentos nacionales pero que igualmente no se escapan de los aumentos.

El protector gástrico esomeprazol de 40 mg aumentó en un mes de 45.000 a 79.900 bolívares. Un anticonvulsivo de 200 mg se vendía la semana pasada en 35.000 bolívares después de meses sin llegar. Además, el antibiótico amoxicilina tiene un precio de 18.800 bolívares.

“98% de los insumos que se requieren para la fabricación de los productos son importados, desde el aluminio, pasando por la materia prima y terminando por los envases”

Fuente: Carlos Ceijas / El Nacional 

 

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