Políticas de salud y prevención del VIH/Sida abandonan a los pueblos indígenas...

Políticas de salud y prevención del VIH/Sida abandonan a los pueblos indígenas venezolanos

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Los medicamentos antirretrovirales no eliminan el virus en el organismo, pero sí reducen al máximo su replicación. Cuando se deja de tomar la medicación, el virus vuelve a replicarse y a destruir las defensas [células CD4]. Por esto, es perjudicial no tomar el tratamiento. Actualmente se ha registrado en todo el país la escasez de estos fármacos y la entrega intermitente por parte de las instituciones del Estado ha afectado la salud del 80% de más de 77.000 personas que dependen de dichos antirretrovirales para vivir y los deben recibir, sin costo alguno, tal y como lo establece la legislación venezolana.


Desde finales de 2014 se advertía que las cifras de personas infectadas por VIH en Venezuela se extienden cada vez más a la población indígena, específicamente en la etnia warao. Posteriormente, a finales del mes de enero del año en curso, se conoció el informe de la asociación civil Kapé-Kapé –ente dedicado a defender los derechos humanos de las comunidades indígenas–, que señaló la inminente desaparición de comunidades waraos de San francisco de Guayo a causa de la propagación del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y a la evidente falta de atención médica, salubridad, acceso a tratamientos y deficiente alimentación.

Jesús Jiménez es médico y activista de los derechos indígenas y señala en cuanto a este tema que la situación es grave y su temor más grande es que no se puede hacer mucho ya que a medida que transcurre el tiempo la crisis va empeorando. “A finales de diciembre del año pasado y hasta enero de este año, 31, 27 aborígenes de la localidad murieron por diferentes causas, respectivamente; en su mayoría por la falta de atención médica oportuna, aunque no se sabe con exactitud si todos habían contraído el virus”.

El experto señala que los waraos están conscientes de la situación que se vive porque la muerte se hace cotidiana y de alguna manera la han naturalizado, y aunque el Estado es el único responsable de asegurar y cuidar la permanencia de los pueblos indígenas, todavía no soluciona al menos la crisis existente que se acrecienta con en el transporte de las medicinas. “En muchas zonas retiradas se dificulta llevar el medicamento por falta de embarcaciones, es un caos las condiciones precarias que empeora la vida de estas personas”.

¿Qué pasa si no toman los ARV?

Los medicamentos antirretrovirales no eliminan el virus en el organismo, pero sí reducen al máximo su replicación. Cuando se deja de tomar la medicación, el virus vuelve a replicarse y a destruir las defensas [células CD4]. Por esto, es perjudicial no tomar el tratamiento. Actualmente se ha registrado en todo el país la escasez de estos fármacos y la entrega intermitente por parte de las instituciones del Estado ha afectado la salud del 80% de más de 77.000 personas que dependen de dichos antirretrovirales para vivir y los deben recibir, sin costo alguno, tal y como lo establece la legislación venezolana.

Los waraos y el resto de la población de Delta Amacuro tienen más de dos años sin atención a la epidemia, y es que el Ministerio del Poder Popular para la Salud no pudo erradicarla ni ofrecer control sanitario alguno. Ahora, las muertes continúan en ascenso.

En el mes de enero el Ministerio del Poder Popular para la Salud les hizo llegar los antiretrovirales para tratar el VIH, pero el suministro no es constante y la mala alimentación que tienen los waraos logró tomar cuerpo y se vieron afectados porque el tratamiento es muy fuerte. Jesús Jiménez afirma que la falta de medicamentos para el VIH en Venezuela apunta también a la causa principal de los últimos decesos.

“El hospital de la comunidad de San Francisco de Guayo no cuenta con insumos médicos, ambulancias y menos con energía eléctrica. No tienen una alimentación adecuada y cuando la ingesta de los ARV es intermitente se imposibilita controlar el virus”.

La prevención también pasó al olvido

Sin duda el problema real radica en la exclusión indígena de los programas sociales del Estado, como la salud. Según las investigaciones del Departamento de Virología Molecular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas los contagios por VIH en comunidades waraos datan de 2002.

Es notable que el Estado venezolano no implementa los compromisos asumidos para con los pueblos indígenas en acuerdos internacionales como lo es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La ausencia de campañas informativas en la comunidad ha dejado en evidencia que la desinformación de todo lo concerniente al virus hace estragos y repunta las personas afectadas, sin siquiera tener presente que la falta de información también se relaciona en el poco reconocimiento de síntomas y formas de contagio.

Desde el año 2012 el Ministerio para la Salud no menciona la posibilidad de retomar campañas de prevención del virus de la inmunodeficiencia humana, causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) cuando en medio de reuniones se anunciaba la planificación conjunta con organizaciones que trabajan planes para evitar el VIH, así como otras infecciones de transmisión sexual. Hoy las cifras oficiales sobre el VIH en Venezuela siguen ocultas y los informes de médicos residentes en Delta Amacuro reflejan casos alarmantes por SIDA. Sin embargo, estas alertas no han sido tomadas en cuenta.

Una epidemia que promete acabar con los waraos ya que ninguna autoridad se ha pronunciado por este tema; sin embargo, varias organizaciones de la sociedad civil, médicos residentes y periodistas e investigadores se mantienen en contacto permanente con estas comunidades para dar seguimiento, registrar y continuar exigiendo al Estado más atención para contrarrestar la propagación de esta terrible enfermedad.

Fuente: Gabriela Buada Blondell / Amnistía Internacional 

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