Nueve formas para hacer justicia a las historias de transexuales desde el...

Nueve formas para hacer justicia a las historias de transexuales desde el periodismo

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Hemos traducido un artículo de Lauren Kinger en Poynter. Es una traducción aventurada pero nos pareció que merecía la pena.

Nos hemos tomado ciertas licencias y no hemos españolizado los casos ni la expresión salida del armario, que solemos usar para hablar de orientación sexual pero menos sobre identidad de género. Aquí se habla más de “cuándo te diste cuenta”. Eso sí, tenemos esta guía para periodistas.

Os dejamos el artículo:

Las personas transexuales producen todo tipo de noticias, así que las y los reporteros de todo tipo necesitan saber cómo escribir sobre ellas – no son sólo periodistas quienes deben lidiar regularmente con temas sobre diversidad. Hace poco, quienes cubren temas de Gobierno (internacional en España) tuvieron que escribir sobre Chelsea Manning, quienes cubren sucesos en Orlando cubrieron el asesinato de Ashley Sinclar y Cosmo tuvo la exclusiva sobre la “salida del armario” de la rockera punk Laura Jane Grace.

Un buen punto de partida puede ser esta guía de estilo de la Alianza Gay y Lesbiana contra la Difamación (GLAAD), que controla los medios de comunicación de la comunidad LGTB. Pero sus temas van más allá de los básicos de pronombres, adjetivos o nombres.

“Tú puedes ser insensible incluso usando las palabras correctas”, dijo en una entrevista telefónica Janet Mock, activista, escritora y periodista de People. “Tú puedes estar deshumanizando completamente incluso con las palabras correctas”.

El tipo de historias, la información que se incluye y cómo se pregunta para obtener esa información son tan importantes como las palabras que usen. Con ello en mente, aquí hay nueve formas de hacer justicia a las historias sobre transexuales.

1.   Basta de escribir la misma historia.

“Hubo un tiempo en los 70 y los 80 cuando toda historia sobre una persona gay iba sobre su salida del armario”, cuenta por teléfono Nick Adams, director asociado de comunicación de GLAAD. Pero, añade, “con las historias trans aún estamos en ese periodo”.

Las salidas del armario se suelen contar siempre igual según Adams, y la historia viene a ser “Yo era un hombre y ahora soy una mujer” – algo que, en el mejor de los casos es una simplificación, y en el peor, un rechazo a la identidad de una persona que nunca se ha sentido del género de su nacimiento.

Al centrarse en la salida del armario, el o la periodista puede ignorar otros temas que afectan a la comunidad trans. Con la historia de Manning, según Mock, “tomó unos días que los medios hablaran sobre la salud o los derechos de los presos, y esos eran grandes temas. Se engancharon en “el, ella, Bradley, Chelsea”, en vez de centrarse en cómo deben ser tratadas las personas cuando se las encarcela.

2.   Persigue lo usual

 Cuando focalizamos demasiado en los temas “duros” y nos atascamos en transiciones médicas, perdemos la oportunidad de mostrar que la mayoría de la gente trans vive su vida plenamente sin revolverse sobre estos temas. En un artículo online de Poynter de 2010, el vicepresidente de diversidad de NPR y ex director de Poynter, Keith Woods, argumentó que un enfoque tan fuera de lugar deja a la gente en comunidades marginadas “congeladas en la patología permanente” y hace que los medios se pierdan “las partes normales de sus vidas, lo que les hacen reír, llorar, regocijarse”.

3.   Deja de pedir fotos del antes y el después.

Las y los periodistas suelen pedir a las personas trans fotos del antes y el después, y algunas veces rechazan escribir historias sobre ellas sin ese material. Antes de hacer tal requerimiento, deben preguntarse a sí mismos si quieren las fotos para contar una historia completa o sólo para atraer lectores.

Jos Truitt, director ejecutivo de desarrollo y política de Feministing.com, blog feminista y comunidad online, dijo en una entrevista telefónica que muchas personas trans sienten como que los medios están intentando encajarlos en su estándar narrativo: “Naciste así pero te sentías asá. Tú aportas tu nombre y tus fotos y ya te contamos tu historia”.

Esto es especialmente problemático por el poder que emana del periodista en estas situaciones. La gente transexual forma parte de un colectivo marginado, y el valor que tradicionalmente se da a la prensa de voz de quienes no tienen voz hace que sea importante que cuenten sus historias y sirvan de altavoz. Pero el hecho que una historia se cree en torno a una foto fija no significa que lo que cuenta se sostenga o haga justicia con la historia de esa persona.

“Parece que no podemos simplemente aceptar a la gente por quienes son ahora”, mantuvo Mock. “Tenemos que compararlos con quienes fueron antes”.

4.   Cuando te dicen el nombre de alguien, úsalo.

Incluso en historias donde se usan los nombres y pronombres adecuados, según Truitt, la prensa dirá aún cosas como “ella responde a este nombre” o “ella quiere ser llamada” o “ella se llama a sí misma”. Tal distancia por parte del periodista lleva a dudar sobre la identidad de la persona transexual.

Mock dice que desde el periodismo pueden tener problemas aceptando un nombre o un pronombre dado por una persona trans porque deben verificar los hechos, como por ejemplo el nombre legal de una persona. Pero Adams añade que el cambio de nombre y los tratamientos médicos necesarios para obtenerlo judicialmente pueden ser prohibitivamente caros (Esto en el caso de España ya no sucede desde la Ley 3/2007).

Y la prensa no siempre es tan legalista: “Se aceptan los nombres (o símbolos) de las personas famosas en sentido literal y no se está recordando constantemente a las y los lectores que Lady Gaga nació Stefani Joanne Angelina Germanotta”, nos dice Adams en su email.

El consejo de Truitt para los medios en este punto es claro: dar por hecho “que la persona con la que estás hablando tiene la experiencia necesaria para identificarse a sí misma”.

5.   Basta de preguntar sobre el proceso de transición médica de nadie.

Preguntar solo si la respuesta es relevante para la historia ¿Necesitas saber en qué momento se encuentra una persona en su proceso de transición para escribir sobre esa persona, para que sea noticiable?

Según Truitt es tan simple como reformular mentalmente la historia: si estuvieras escribiendo sobre una mujer que no fuera trans, “¿sería relevante preguntarle sobre el aspecto de sus genitales?”

En general, las decisiones de una persona sobre operarse o tomar medicamentos son temas privados entre esa persona y su médico. Dar a las personas trans ese mismo nivel de privacidad debería ser una cuestión de sentido común: incluso si estás escribiendo sobre su salida del armario, las y los lectores probablemente no necesiten saber específicamente sobre procesos médicos.

6.   Basta de usar lenguaje anticuado o deshumanizador.

La guía de estilo de GLAAD va más allá sobre los términos anticuados, pero lo primero que debemos saber es que “transexual” es el término genérico aceptado. Es incorrecto referirse a alguien como “travesti” o como “un/a transexual”. El uso del primero es innecesario y el segundo objetiviza o reduce a una persona a su identidad de género.

*La traducción de los términos del inglés es complicada. Traducimos “transgender” por transexual o trans; o “transgendered” como travesti.

7.   Aprende de tus errores

Riese Bernard es el fundador y CEO de Autostraddle.com, una comunidad online que se dice para “lesbianas, bisexuales y otras mujeres que sienten inclinación por mujeres (y sus amigas)”. Ella y su equipo hacen un esfuerzo por incluir a todas las mujeres, según nos dice por teléfono, incluyendo a las mujeres trans. “Cuando empezamos, es vergonzoso y muy revelador del grado de desconocimiento sobre los temas trans, particularmente sobre los problemas de las mujeres trans”, según ella. “Cometimos tropecientos errores cuando empezamos”.

Por ejemplo, la web se enfrentó a una fuerte repulsa de sus seguidoras cuando publicó una historia de un hombre trans. Autostraddle no da espacio a ningún hombre, según Bernard, pero al permitir esta contribución daban a entender que un hombre trans no era “verdadero hombre”.

Al presentar artículos de mujeres trans y cubrir temas que importan a las personas trans, según Bernard el equipo de Autostraddle ha hecho un esfuerzo para aprender de sus errores. Para Autostraddle, “ser inclusivas con las trans iba más allá de incluir artículos sobre sus problemas”. Publicando el trabajo de escritoras trans, incluyendo historias que fueran más allá de la típica salida del armario, es una parte importante de esa inclusión, según ella, porque las personas trans son tan diversas como el resto de la población, y sus necesidades e historias también lo son.

8.   Si no sabes qué nombre usar, pregunta a la persona sobre la que estás escribiendo. Si no puedes, mira una guía de estilo.

 Cuando las o los periodistas usan un pronombre diferente que el que una persona trans usa, le dicen a sus lectores que la identidad de esa persona trans es una farsa. Esto es especialmente insidioso cuando pasa en una noticia sobre un crimen. Cuando una mujer trans es asesinada, según Mock, y la historia “se convierte en “un hombre mata a un hombre”, cuando en realidad, un hombre persigue a una mujer marginalizada, estigmatizada por ser trans, y la asesina”.

La intención puede que no sea deshumanizar a la víctima del crimen, pero puede pasar porque “un reportero de sucesos puede ser alguien que no suele escribir sobre temas LGBT – toman los hechos de la policía”, según Adams, y eso puede llevarles a repetir simplemente la información de la autoridad.

Tales errores pueden evitarse dando a todas las reporteras y reporteros una guía sobre temas LGTB –esta guía de GLAAD puede ser muy útil – y así reconocerán la importancia de usar el nombre y pronombre adecuados. Cuando se escribe sobre víctimas trans, es importante enmarcar la violencia en su contexto: Las mujeres trans, especialmente las de color, experimentan un grado de violencia dramáticamente más alto que el resto del colectivo LGTB, según un estudio de National Coalition of Anti-Violence Programs.

Las mujeres transexuales son la mitad de las víctimas LGTB – o VIH positivas – relacionadas con homicidios en EEUU en 2012, de acuerdo con el estudio NCAVP. “La principal forma de ver a las personas trans en los medios es como cadáveres”, según Truitt.

9.   Recuerda que las mujeres transexuales son mujeres, los hombres transexuales son hombres y unas y otros son seres humanos.

 “En realidad no es tan difícil”, según Truitt, haciendo una pregunta simple a quienes escriben sobre gente trans preguntándose a sí mimas “Estoy hablando con alguien que es una persona, ¿está bien decirle esto a una persona?”

Fuente: Transexualidad                     www. http://www.felgtb.org

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