Médicos y depresión: Sufriendo en silencio

Médicos y depresión: Sufriendo en silencio

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12 de junio de 2017

Dra. Pamela L. Wible / Medscape

Muchos médicos deprimidos no buscan ayuLos médicos se entristecen como cualquier otra persona. Así que ¿cómo se adaptan los médicos cuando los días tristes se convierten en semanas e incluso meses? ¿Hay factores singulares que conduzcan a la depresión del médico? ¿Son los médicos diferentes a la población general en la forma en que responden a la depresión? ¿Cuáles tratamientos buscan o evitan los médicos?

He aquí lo que muchos médicos deprimidos hacen: Nada. O pueden intentar cosas que no ayudan.

Recientemente entrevisté a 200 médicos que han experimentado depresión durante sus carreras profesionales y les pregunté cuál tratamiento buscaban. Los resultados son los siguientes: 33% escogieron ayuda profesional, 27% autocuidado, 14% conductas autodestructivas, 10% nada, 6% cambiaron de trabajo, 5% se autoprescribieron medicación, 4% otros, 1% orar.

La mayoría de los médicos intentó múltiples tratamientos. Tristemente, la mayoría de los médicos con los que hablé no hicieron nada durante meses a años hasta que finalmente decidieron hacer algo: a veces auto-lesionarse. La ayuda profesional en general no fue el tratamiento de primera opción. Este artículo presenta un resumen cualitativo de mis hallazgos y comentario médico relacionado.

He estado dirigiendo una línea telefónica de ayuda en casos de suicidio desde 2012 y he tenido la oportunidad de ayudar a centenares de médicos deprimidos y suicidas. Los médicos durante sus carreras profesionales ciertamente afrontan circunstancias singulares que dan lugar a depresión, como acoso, novatadas, privación de sueño e investigaciones por consejos médicos, más la exposición casi diaria repetida al sufrimiento y la muerte.

Sin embargo, los médicos también experimentan depresión por los mismos motivos que el público en general: por ejemplo, un fracaso matrimonial o la muerte de un ser querido. Sin embargo incluso en estos casos, el médico puede incluso volver más riesgosos los factores de riesgo comunes para la depresión.

Factores de riesgo comunes para la depresión

Un fracaso matrimonial. Una relación con dificultades muy graves es desestabilizante para cualquiera y sin embargo los médicos tienen más probabilidades de fracasar en su matrimonio por descuidar al cónyuge. Los médicos no tienen semanas de trabajo de 40 horas previsibles. A menudo no están en casa a la hora de la cena. Con los horarios erráticos que exigen consultas en fin de semana y por la noche, los médicos sistemáticamente pasan por alto eventos familiares, actividades de los hijos y días festivos. Aun después que termina el día de trabajo, muchos médicos necesitan horas para relajarse y pueden basarse en su pareja para apoyo emocional, a riesgo de agotar más que fortalecer su relación íntima primaria. Ser médico es un factor estresante para el matrimonio.

Aislamiento social. La soledad puede dar por resultado depresión en todas las personas y los médicos tienen un elevado riesgo de aislamiento social. Los desplazamientos frecuentes durante la formación y el trabajo de más de 80 horas a la semana dejan poco tiempo para compartir con amigos o con la familia. Aun cuando no trabajen, los médicos están hablando de medicina, pensando en sus pacientes, estudiando para exámenes de consejo o reuniendo créditos de educación médica continuada. Introvertidos, estudiosos y pensadores existenciales muy inteligentes por naturaleza, a los médicos les puede resultar más difícil establecer amistades que a la población general.

Ser médico es un factor de riesgo independiente para el aislamiento social. Sue resume su dilema: “Veo a las parejas cariñosas en la iglesia y acepto que no habrá ningún Príncipe Azul para mí. No habrá quien me cuide cuando venga el cáncer de mama. No hay ahorros, no jubilación y mientras doy consultas a domicilio y atiendo a personas agonizantes, sé que no contaré con un médico cariñoso”.[1]

Muerte de un cónyuge. Los médicos se ven particularmente afectados por la pérdida de un compañero de vida, pues han tenido menos tiempo que la población general para desarrollar un sistema de apoyo. La muerte del cónyuge puede ser un suceso muy devastador para los médicos de género masculino, quienes parecen tener más riesgo de depresión en virtud de que a menudo dependen de sus parejas conyugales para apoyo emocional y tienen más dificultades en pedir ayuda o mostrarse vulnerables con amigos o colegas, en comparación con los médicos del género femenino.

Problemas económicos. Aunque los médicos tienen una mayor capacidad de ingresos que la población general, a menudo ahorran menos y gastan más en préstamos estudiantiles, automóviles y casas, debido a las expectativas de la familia y culturales. Muchos médicos son presa económica de empleadores sin ética, otros profesionales, incluso amigos y familia que creen que “todos los médicos son acaudalados”. Los médicos también pueden tomar malas decisiones económicas, acentuando más su incapacidad para construir un fondo de reserva hasta una edad mucho más avanzada que la mayoría. Algunos en sus 50s o 60s todavía tienen deudas por préstamos estudiantiles y han ahorrado poco para su jubilación.

Trauma en la infancia. El abuso sexual, emocional y físico a una edad temprana incrementan el riesgo de depresión para todas las personas. Algunos médicos han comunicado que esas grandes heridas en la infancia dieron lugar a su deseo de estudiar medicina a fin de poder ayudar a otros. Estudiar medicina como un “sanador herido” y someterse a una cultura de autodescuido durante la formación y ulteriormente (sin acceso fácil a atención psicológica no punitiva) desestabiliza más a estos médicos con riesgo.

Antecedente familiar de depresión. Tanto las personas en general como los médicos cuyos padres sufren de depresión tienen más riesgo de presentar depresión. Sin embargo, en ningún momento durante el proceso de solicitar ingreso a la escuela de medicina se aclara a estos estudiantes prospectivos y a sus familias que tendrán más riesgo de depresión (y suicidio) por la educación médica en sí. Hasta 43,2% de los médicos residentes tienen depresión o síntomas depresivos.[2] El consentimiento informado se debiera exigir de manera uniforme antes de solicitar el ingreso a una escuela de medicina, a fin de alertar a estos individuos sobre los riesgos añadidos para la salud mental que representa una educación médica.

Jubilación. Un suceso vital importante, como la jubilación, puede dar por resultado depresión en muchas personas, y sin embargo, cuando la identidad de alguien está tan vinculada a su carrera profesional como en el caso de un médico, la depresión puede ser mucho peor. Como se señaló antes, algunos médicos pueden no haber ahorrado suficiente dinero para jubilarse con comodidad, y otros no han desarrollado una vida personal después de dedicar tanto de su carrera profesional a atender a otros.

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