Living 2016: ¿un movimiento?

Living 2016: ¿un movimiento?

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21st International AIDS Conference (AIDS 2016), Durban, South Africa. Edo Agustian, Ron Macinnis, Lillian Mworeko, Annie Banda and Andrew Seale The Positive Leadership Summit - Breakout Sessions Room MR22 Photo©International AIDS Society/Abhi Indrarajan

Del 16 al 17 de Julio, en Durban, se realizó la pre-conferencia de Personas viviendo con VIH, Living 2016, organizada por las redes de PVV, donde se intentó -con relativo éxito- reflexionar sobre la urgente necesidad de fortalecer el movimiento.

Como parte de la Conferencia Mundial sobre sida, AIDS 2016, en Durban, Sudáfrica, se realizó una edición más de la pre-conferencia de Personas Viviendo con VIH, conocida como Living 2016. Se inscribieron alrededor de 250 personas, pero a la hora de las plenarias  pudimos ver no más de 100.

Durante la mayoría del programa, se realizaron tres sesiones paralelas sobre temas específicos donde la audiencia fue mucho menor, incluso hubo sesiones con tan sólo una docena de personas. Expositores de las plenarias se repitieron en los grupos, y mucho.  Algunos trajeron las mismas presentaciones que usaron en las sesiones de la Reunión de Alto Nivel en Nueva York. Todo esto demuestra el estado de las organizaciones globales y regionales de PVV, un estado agónico.

Living 2016, fue organizado por GNP+, ICW, ITPC, la Alianza, Aides entre otros. Durante los dos días vimos a unos pocos colegas de GNP+ corriendo para tratar de controlar una profunda desorganización, toda la familia positiva de la Alianza estuvo presente, apoyando en diferentes roles, pero: ¿dónde estuvo el resto de las organizaciones globales durante el evento?

Un movimiento en crisis

En algún grado todo lo arriba descripto es un síntoma irrefutable de la profunda crisis del movimiento de PVV, incluso hace difícil sostener que existe un movimiento. Más que una crisis profunda, estamos viendo un proceso de irremediable extinción.

Shaun Mellors, Director para África de la Alianza participó en la plenaria de apertura e hizo un fuerte llamado a la reflexión: “¿seguimos siendo un movimiento?, estamos reuniéndonos en un país de África, donde lamentablemente podemos decir que no hay ni una red regional o continental que funcione, y lo mismo sucede en otras regiones. Hemos tardado 16 años en regresar con una Conferencia mundial a África y esto es menos  tiempo del que nos queda, según nos hemos comprometido, para terminar con el sida. ¿Estamos cómodos y estamos satisfechos con nuestro compromiso? Estamos fragmentados y descoordinados, impulsados por agendas personales y completamente carentes de liderazgo global (…). Nosotros dijimos que no éramos parte del problema, sino parte de la solución. ¿Sigue siendo esto cierto? Hoy, aquí, en el 2016, nos enfrentamos a una crisis. Las vidas de las personas todavía están en riesgo, pero ¿qué ha pasado con nuestro colectivo, y la pasión, el poder, la ira y la solidaridad? ¿Quién está desafiando el bajo rendimiento sistemático de ONUSIDA? ¿Quién está desafiando al gobierno de los Estados Unidos que planea la salida de programas o la decisión del Fondo Mundial de dejar países de ingresos medios?”

Un llamado a la acción

Shaun Mellors, como resultado de una consulta previa con alguno de nosotros,  puso sobre la mesa cuatro pedidos concretos:

  1. Necesitamos una coalición con una visión y un propósito común pero ambicioso. No creo que podamos continuar dándonos el lujo que las redes globales sigan en silos, separadas de las personas que viven con el VIH en el terreno. Exigimos que las redes globales y las delegaciones de PVV (como GNP+, ICW, ITPC, entre otras) se reúnan y diseñen una estrategia sobre como podemos volver a trabajar juntos. Sean valientes y creativos. Lo mismo debe replicarse con las redes regionales y nacionales.
  2. Tenemos que ser más responsables ante los demás y pedir cuentas a los que hablan en nuestro nombre o dan voz a nuestras voces. Tenemos que garantizar que las estructuras globales y regionales sean compatibles para garantizar la participación y rendición de cuentas. El trabajo de nuestros representantes en las estructuras de gobierno de la salud global es difícil, compleja e ingrata – pero tiene que continuar. Tenemos la responsabilidad de apoyar a aquellos que nos representan para que puedan hacerlo a la medida de sus posibilidades. Y tienen la responsabilidad de responder de nuevo a nosotros con la información, seguimiento y acciones apropiadas.
  3. Para lograr el ambicioso objetivo de 30 millones de personas en tratamiento para el 2020, necesitamos una estrategia colectiva que articule claramente y defina cómo y lo que -como personas que viven con el VIH- vamos a hacer para ayudar a hacer de esto una realidad. Tenemos que centrarnos en asegurar que las personas en tratamiento permanecen en tratamiento, a través de la eficaz y pertinente información sobre el mismo y la reivindicación de nuestro papel en el acceso innovador y equitativo, la adhesión y el apoyo de retención de las PVV.
  4. Necesitamos mostrar solidaridad con aquellos que son o que se perciben como diferente de nosotros. Debemos enfrentarnos a nuestros propios prejuicios y fobias. No debemos promover conflictos y competencias entre grupos de una población y otra y no debemos permanecer en silencio cuando vemos comunidades que discriminan a otras. Necesitamos un enfoque común para abordar la transición responsable de los financiadores.

Veremos qué pasa con este llamado a la acción y con estas redes; si nada pasa, volveremos en 180 días para pasar la factura y quizás muchos de los responsables del estado de decadencia deban partir.

Por: Javier Hourcade / Corresponsales Clave

 

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