Fumar sería la principal causa de riesgo cardiovascular en personas con VIH

Fumar sería la principal causa de riesgo cardiovascular en personas con VIH

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Un estudio atribuye el 72% de los infartos cardiacos sufridos por este grupo poblacional al tabaquismo

Jesús Damieta – 06/02/2015
Según los resultados de un estudio danés publicado en la revista Clinical Infectious Diseases el riesgo de infarto agudo de miocardio (IAM) en personas con VIH fumadoras sería tres veces superior al de las personas sin VIH que fuman. Los resultados del estudio sugieren que el tabaquismo sería el factor de riesgo cardiovascular más importante en aquellos entornos que no sufren escasez de recursos. Estudios anteriores habían señalado que la disminución de la esperanza de vida causada por el tabaco podría ser mayor que la atribuible a la propia infección por VIH (véase La Noticia del Día 11/01/2013).

La implantación de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) a mediados de los años noventa del siglo pasado trajo consigo un incremento espectacular de la esperanza de vida de las personas con VIH. Este hecho ha producido entre las personas con VIH un creciente interés por la prevención y el tratamiento específico de aquellas enfermedades cuya prevalencia aumenta con la edad, como es el caso de las enfermedades cardiovasculares.

Se ha relacionado la infección por VIH con un mayor riesgo de patología cardiovascular (véase La Noticia del Día 29/09/2014). El riesgo de IAM sería, según varios estudios observacionales, de 1,5 a 2 veces superior en personas con VIH, y las enfermedades cardiovasculares causarían el 10% de los fallecimientos producidos en este colectivo.

Algunas de las causas son conocidas: Por una parte, la propia infección por el virus de la inmunodeficiencia humana produce inflamación crónica y alteraciones lipídicas, a lo que se añade el hecho de que algunos antirretrovirales pueden aumentar el riesgo cardiovascular.

No obstante, también existen factores sociales y relacionados con el estilo de vida que deben ser tenidos en cuenta. Si bien se han observado mayores tasas de tabaquismo entre personas con VIH, también se han registrado diferencias socioeconómicas, étnicas, de consumo alcohólico y de uso recreativo de drogas. La presencia de múltiples factores complica el estudio diferencial de cada uno de ellos.

El estudio danés buscaba una mejor comprensión de la relación entre infección por VIH, tabaquismo y riesgo cardiovascular. Para ello se compararon datos de 3.251 personas con VIH con los de 13.004 personas procedentes de la población general, ajustados por sexo y edad. Lo que se pretendía era comprobar si el impacto del tabaquismo era mayor en personas con VIH respecto a la población general, así como estimar en qué medida el tabaco era causante del mayor riesgo cardiovascular observado en personas con VIH.

Los datos se recogieron entre 1995 y 2013, excluyendo a aquellas personas usuarias de drogas inyectables.
Como en otros estudios, se observaron tasas de tabaquismo muy superiores en las personas con VIH respecto a las de la población general: un 47% frente a un 19%, respectivamente. La tasa de exfumadores ascendía a 19% frente a 34%, y la de no fumadores (personas que nunca hubieran fumado de forma habitual) a 34% frente a 46%.
Por su parte, la incidencia de IAM también fue considerablemente mayor en las personas con VIH (2,9%) que en la población general (1,0%).

Comparando el riesgo de IAM con el hábito tabáquico, los investigadores observaron que en personas fumadoras con VIH este riesgo era tres veces superior que el de las personas fumadoras sin VIH, una vez ajustado por sexo y edad (razón de tasas de incidencia [IRR, en sus siglas en inglés]: 2,83; intervalo de confianza del 95% [IC95]: 0,75 – 4,24)
Entre los no fumadores, no se observó un riesgo de IAM en personas con VIH (IRR: 1,01; IC95: 0,41 – 2,54) superior al de la población general. Este dato discrepa con los obtenidos en otros estudios, donde habitualmente se ha observado que las personas con VIH tienen mayor riesgo cardíaco que la población general, incluso si no fuman.

Los datos de este estudio apoyan que la principal causa de riesgo de IAM en personas con VIH es el tabaquismo. Esto se debería no sólo a que la prevalencia de este hábito sea superior entre las personas con VIH, sino que el impacto fisiológico también sería mayor: los autores del estudio estimaron que el 72% de los infartos en personas con VIH serían atribuibles al tabaco (frente al 24% de la población general).

De forma relacionada, un informe publicado en Clinical Infectious Diseases ha señalado que el riesgo relativo de IAM en personas con VIH habría disminuido desde el periodo de 1996-1999 a 2010-2011, según datos recogidos de 24.768 personas con VIH y 257.600 personas sin VIH en California entre 1996 y 2011: Según este informe, en 2010-2011 no existiría mayor riesgo de IAM entre las personas con VIH (IRR: 1,0; IC95: 0,7-1,4) que entre las personas sin VIH. Debe señalarse que los datos del estudio proceden de personas con acceso a atención médica y que estaban recibiendo mensajes preventivos específicos, lo que resaltaría aún más la importancia de esta atención.

En los últimos años, la puntuación media de riesgo cardiovascular de Framingham (un estimador que calcula el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular) ha llegado a ser ligeramente inferior entre la población con VIH que en la población general, con mejores resultados en algunos factores de riesgo (como los niveles de colesterol) y peor resultado en otros (como hipertensión). Además, se ha producido un aumento considerable del uso de medicamentos para el control de la dislipemia entre los pacientes con VIH durante el periodo a estudio (desde el 5,5% al 31,5%).

Los autores del informe creen que las explicaciones subyacentes de esta disminución del riesgo serían el mejor acceso a servicios sanitarios, el énfasis en la prevención, el avance experimentado en los tratamientos antirretrovirales (con menor riesgo cardiovascular) y la tendencia a iniciar el tratamiento de forma precoz, lo que reduce la inflamación crónica. Esto les lleva a concluir que el mayor riesgo cardiovascular que se presupone a las personas con VIH sería reversible con un mayor énfasis en la prevención primaria y en el inicio temprano del tratamiento antirretroviral.

Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Rasmussen LD et al. Myocardial infarction among Danish HIV-infected individuals: Population attributable fractions associated with smoking. Clinical Infectious Diseases, 2015.
Gill MJ & Costagliola D. Myocardial Infarction in HIV infected persons: Time to focus on the silent elephant in the room? Clinical Infectious Diseases, 2015.
Klein DB et al. Declining Relative Risk for Myocardial Infarction Among HIV-Positive Compared with HIV-Negative Individuals with Access to Care. Clinical Infectious Diseases, 2015.
Fuente: La Noticia del día www.gtt-vih.org

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