En un minuto será Año Nuevo

En un minuto será Año Nuevo

0
Compartir

Por: Keith Levizon (@hacerlafeliz) el 30/12/2014 ·

En este época decembrina dos fechas destacan. Por supuesto que está la Navidad, pero hay otro evento que no está relacionado con el Niño Jesús, San Nicolas, pinos ni pesebres, se trata de la llegada del Año Nuevo.

El 31 de diciembre, a las 11:59 pm ya la familia está reunida para hacer un conteo final y llegar a ese segundo que separa un año de otro. Parece mentira que tras un pestañeo pasemos del 2014 al 2015, sin embargo, fueron necesarios 364 días previos para llegar a ese punto. Meses o semanas, minutos o segundos, sea cual sea la medida, lo que se cuenta es el Tiempo.

Sin hacer una tesis física sobre la cuarta dimensión, podemos hablar desde nuestra propia experiencia, ya que todos existimos ligados íntimamente a este factor. Si no hubieran pasado 9 meses desde nuestra gestación, no estaríamos aquí, fuera del vientre materno. Y es el mismo tiempo que nos llevó a nacer aquel que nos conducirá al fin de nuestros días en este plano.

Aún así no podemos hablar de un tiempo “malo” o “bueno”.

No hay castigos ni premios a su paso.

Tampoco podríamos decir que avanza rápido o lento, ya que eso es relativo.

¿Qué tan rápido pasan 10 minutos para un alumno que aún no termina de responder su examen?

¿Qué tan lento pasan 10 minutos para un empleado que está viendo su reloj un viernes por la tarde?

Las diferencias pueden ser drásticas, pero se trata del mismo lapso.

Aunque algunos estudios prueban que al envejecer se siente la ilusión de que el tiempo avanza más rápido, esto no es definitivo. No se altera el reloj universal. Más allá de intentar calcular la velocidad, hay algo inequívoco en este asunto, el tiempo es indetenible.

No hay forma de pausar ni un instante bajo ninguna circunstancia.

Esto podría hacer lucir al señor Tiempo como intransigente e inclemente, pero no es su culpa, él no es un ser, no tiene consciencia, sólo es una dimensión funcionando como referencia.

La distancia entre la Tierra y el Sol es enorme, pero no podemos culparla, ella por sí misma no puede ampliarse ni contraerse, ya es tarea del planeta y la estrella acercarse o alejarse, alterando invariablemente la distancia sin que ella haya tenido una participación activa.

Así de inocente es el Tiempo.

De cualquier forma a veces lo vemos como un buen amigo.

“El tiempo lo cura todo”, es un refrán popular.

“El tiempo de Dios es perfecto”, es una declaración espiritual.

Podemos humanizarlo y atribuirle bondad, pero él simplemente pasa.

Tal vez mientras transcurre, se borran de la memoria viejos fracasos o llegan a nuestro alcance nuevas victorias, porque si algo le podemos acuñar al tiempo es la capacidad de movimiento.

Lo que estaba allá, está aquí y viceversa.

No hay manera de ir a algún sitio sin que pase al menos un mínimo lapso.

Ese es el precio a pagar.

Asumiendo que el tiempo para cada uno de nosotros es finito, constantemente estamos cediendo monedas de minutos, billetes de horas y cheques de días para cualquier actividad que queramos realizar.

Incluso si decidimos estar en reposo, eso consume un tiempo que, por más duro que suene, no va a regresar.

Más de un optimista dice que “hay tiempo para todo”, pero lamentablemente es falso.

Hay tiempo para varias cosas, incluso para muchas, pero eventualmente toca establecer una lista de prioridades y dejar de lado algunas actividades y proyectos que no tienen espacio.

Porque ni siquiera renunciando al sueño, la comida o el esparcimiento.

Varias veces he laborado las 24 horas de un día y suelo quedar satisfecho si logré el objetivo trazado, pero aunque haya terminado las tareas pendientes, no tuve tiempo “para todo”, ya que no tuve tiempo de dormir, no tuve tiempo de comer bien, no tuve tiempo de relajarme.

Sé que muchos han de sentirse identificados con esta situación.  En algún momento no hay más remedio, pero es inverosímil pretender realizar semejante sacrificio día tras día.

El llamado es a tomar conciencia del tiempo como un recurso no renovable que debemos valorar cual tesoro. Es necesario dormir entre 6 a 9 horas diarias, así como es justo dedicar al menos 1 hora para cada comida, aparte de eso, el resto de las horas deben ser empleadas de manera efectiva. Nuestras metas y proyectos personales también deberían tener su espacio. El tiempo “de nosotros” debe ser resguardado celosamente. Observe su reloj y note como cada segundo avanza de manera implacable.  Sin angustia, no se desespere.

Al contrario, celébrelo, agradezca que usted avanza indeteniblemente al futuro sin esfuerzo alguno, es pasajero del tiempo y más temprano que tarde llegará al cumplimiento de aquel propósito que en algún momento vio lejano.  Regocíjese en la verdad de que todo es temporal, todo pasa, todo empieza y termina, y lo único que hay entre el principio y el final es eso, tiempo. Un tiempo que avanza de igual manera para cada uno de nosotros, sin discriminación. Este año que se aproxima es un regalo para todos y usted tendrá los mismos 365 días que cualquier habitante del mundo. Las oportunidades temporales serán equitativas. ¿Tiene buenas perspectivas para el 2015? El 31 de este mes a las 11:59 pm será testigo de cómo ese prometedor año llega en menos de un minuto. ¡Bendiciones!

Fuente: Bienestar emocional            www.inspirulina.com

No hay comentarios

Dejar una respuesta