Corremos el riesgo de que la epidemia repunte, según advierte un reciente...

Corremos el riesgo de que la epidemia repunte, según advierte un reciente informe de la Comisión de ONUSIDA y The Lancet.

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Si el mundo no intensifica drásticamente sus esfuerzos contra el sida, habrá más infecciones y muertes que hace cinco años, afirma la Comisión de ONUSIDA y The Lancet

El nuevo informe «Detener el sida. Avanzar en la salud mundial» muestra que hay que aprovechar las innovaciones en la respuesta al sida para enfrentar los retos de salud global venideros.

LONDRES, 25 de junio de 2015 — Los países más afectados por el VIH deben centrarse en detener las nuevas infecciones por el VIH y ampliar el acceso al tratamiento antirretrovírico. De lo contrario, corremos el riesgo de que la epidemia repunte, según advierte un reciente informe de la Comisión de ONUSIDA y The Lancet.

«Debemos hacer frente a una cruda verdad: si la tasa actual de nuevas infecciones por el VIH persiste, no bastará con mantener los considerables esfuerzos actuales para evitar que en los próximos cinco años crezcan las muertes por sida en muchos países», dijo el profesor Peter Piot, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, copresidente de la Comisión, y autor principal del informe. «Es fundamental ampliar de forma sostenible el acceso al tratamiento, pero el tratamiento por sí solo no nos va a librar del sida. Hay que intensificar también los esfuerzos de prevención del VIH, sobre todo entre las poblaciones de mayor riesgo, al tiempo que se elimina la discriminación legal y social.»

Pese a los grandes pasos dados para aumentar el acceso al tratamiento del VIH a escala mundial, el informe muestra que la tasa de nuevas infecciones por el VIH no está disminuyendo con la suficiente rapidez. Ese hecho, combinado con el alto crecimiento demográfico en algunos de los países más afectados, está haciendo crecer el número de personas que viven con el VIH que necesitarán tratamiento antirretrovírico para seguir con vida.

«Tenemos que actuar ya. En los próximos cinco años tenemos una frágil oportunidad de acelerar la respuesta y poner fin a la epidemia de sida para el 2030», afirmó Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA y cocoordinador de la Comisión. «Si no lo hacemos, las consecuencias humanas y económicas serán catastróficas.»

Aunque en muchos países hay margen para una mayor responsabilidad compartida para aumentar la financiación en materia de VIH, el informe muestra a las claras la necesidad urgente de contar con una solidaridad mundial de envergadura para disponer de una inversión de peso. La necesidad de inversión es particularmente acuciante en los países de bajos ingresos con una alta carga de VIH.

Una de las conclusiones del informe que da que pensar es que, en los países africanos más afectados, mantener los actuales esfuerzos en materia de tratamiento y prevención del VIH, para financiar los programas del VIH, exigirá hasta el 2 % del PIB y al menos un tercio del gasto sanitario público total de 2014 a 2030. Esto constata que esos países necesitarán apoyo internacional para sus esfuerzos en materia de sida durante muchos años. Sin embargo, también es urgente velar por no dejar a nadie atrás en los países de ingresos medios, los cuales pueden y deben hacer más para mantener sus programas de atención y prevención del VIH para las poblaciones de mayor riesgo, a menudo marginadas. Si aprovechamos al máximo la oportunidad que se presenta durante estos cinco años, para el 2030 podríamos reducir en gran medida la transmisión del VIH y las muertes relacionadas con el sida y prácticamente eliminar la transmisión maternoinfantil. Esto no solo requerirá aumentar los recursos, sino también usarlos de forma más estratégica y eficiente.

Los programas de VIH logran su efecto máximo al adaptarse a las necesidades y contextos de las poblaciones expuestas a un mayor riesgo y de zonas geográficas con alta prevalencia del VIH, una estrategia que siguen ahora países como Kenia. Al mismo tiempo, se necesitan sinergias con los servicios sanitarios, y una visión a largo plazo para velar por la sostenibilidad de los logros, incluyendo un tratamiento antirretrovírico de alta calidad.

Reconociendo también la extraordinaria innovación en la respuesta al sida, la Comisión insta a aprovechar las lecciones aprendidas en este ámbito para aplicarlas a los nuevos problemas de salud global y a los que ya existían.

«El movimiento creado por la respuesta al sida no tiene precedentes: más instituciones sanitarias del mundo deberían adoptar ese sistema de mecanismos de control con un enfoque centrado en las personas. Identificar tempranamente a las partes interesadas de los diversos sectores ahorra tiempo y dinero, pues asegura que las mejores soluciones lleguen a quienes las necesitan», declaró el Dr. Richard Horton, redactor jefe de The Lancet y cocoordinador de la Comisión.

El informe critica a los países que se han dormido en los laureles y destaca que, en los últimos cinco años, en algunos países en que la epidemia de VIH se mantenía estable o disminuía, se ha observado una tendencia al aumento de comportamientos sexuales de riesgo entre los grupos más expuestos, y se ha producido un aumento del número de infecciones por el VIH. Así, estudios recientes muestran un resurgimiento de la epidemia de VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres en Europa Occidental, América del Norte y Asia. En Uganda, tras una década de éxitos ininterrumpidos, se ha invertido la tendencia y vuelven a crecer las nuevas infecciones por el VIH, en parte debido a una disminución de la atención a la prevención del VIH.

El informe presenta siete recomendaciones clave, empezando por la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos contra el sida, tomarse en serio la prevención del VIH y continuar ampliando el acceso al tratamiento. También recomienda una movilización eficiente de más recursos para la prevención, el tratamiento y la investigación del VIH, y para una gobernanza y rendición de cuentas transparentes y sólidas respecto al VIH y la salud. La respuesta al sida debe seguir basándose en los derechos humanos; para ello se necesitan soluciones prácticas que permitan acelerar cambios en las leyes, políticas y actitudes que violan los derechos de las poblaciones vulnerables, y que suponen un obstáculo para una respuesta eficaz contra el sida.

La Comisión de ONUSIDA y The Lancet

La Comisión fue creada a comienzos del 2013 por ONUSIDA y reúne a 38 jefes de Estado y dirigentes políticos, expertos en VIH y salud, jóvenes, activistas, científicos y representantes del sector privado para hacer que las lecciones aprendidas en la respuesta al sida puedan aplicarse para transformar la manera en que los países y asociados se enfrentan a las cuestiones de salud y desarrollo.

Copresidentes

  • E. Joyce Banda, expresidenta de la República de Malawi
  • Nkosazana Dlamini Zuma, presidenta de la Comisión de la Unión Africana
  • Peter Piot, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres

Informe «Detener el sida. Avanzar en la salud mundial»:

www.thelancet.com/commissions/defeating-aids-advancing-global-health

Fuente: Comunicado de prensa        www.unaids.org

 

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