Cómo usar el táper de forma segura

Cómo usar el táper de forma segura

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Los envases en los que se almacenan alimentos deben cumplir con una serie de requisitos para evitar riesgos, como la migración de sustancias no deseadas

Por MARTA CHAVARRÍAS 13 de noviembre de 2014

El uso de fiambrera o táper está cada vez más generalizado en el ámbito doméstico. Estos envases de cierre hermético y, en la mayoría de los casos, de plástico, se usan con frecuencia para guardar y transportar alimentos. Sin embargo, pese a ser muy prácticos y eficaces, su uso plantea ciertas dudas: ¿Es peligroso calentar la comida con estos envases en el microondas? ¿Sirven todos para congelar alimentos? Este artículo intenta dar respuesta a algunos de estos interrogantes y aporta información sobre cómo usarlos para una mayor seguridad de los alimentos que se almacenan en casa y se llevan a la oficina.

Papel, vidrio, madera o plástico son algunos de los materiales que pueden entrar en contacto con alimentos. Todos ellos, en condiciones normales de uso, no deben transferir sus componentes a los alimentos en cantidades que supongan un riesgo para la salud humana o modifiquen la composición o propiedades organolépticas de los alimentos. Los envases de plástico, entre los que se encuentran las fiambreras o táperes, están regulados en la Unión Europea por el Reglamento 10/2011. En él se establecen las sustancias que pueden usarse para su fabricación: monómeros o sustancias de partida; aditivos (excepto los colorantes); auxiliares para la producción (excepto disolventes) y macromoléculas obtenidas por fermentación microbiana. El uso de este envase en su versión de plástico no supone ningún riesgo, siempre que se sigan unas adecuadas pautas de manipulación y uso.

El uso más seguro del táper

Utilizar bien los envases de plástico requiere que se tengan en cuenta ciertas pautas de uso. Antes que nada, deberemos comprobar que los envases son aptos para uso alimentario. Para saberlo, bastará con comprobar que el recipiente lleva impreso en la base, en su parte externa, el símbolo de un tenedor y una copa. También es importante comprobar que se encuentra en buen estado, no tiene cortes ni cualquier otra imperfección que pudiera suponer un riesgo para los alimentos.

Si se quieren utilizar para calentar la comida, deberemos asegurarnos de que son aptos para ello (prestar atención a las indicaciones del fabricante). No todos son específicos para este uso, por lo que, de no serlo, deberá evitarse utilizarlos en caliente. Debe tenerse en cuenta, además, que no es recomendable calentarlos con la tapa, ya que en muchos casos esta parte del envase no soporta las temperaturas a las que se someten en el microondas. Ocurre lo mismo con el lavavajillas: antes de lavarlos en este electrodoméstico, deberemos asegurarnos de que están indicados para ello.

Gran parte de la seguridad de estos envases depende también de cómo se usan y se limpian. Es importante, por tanto, cuidarlos y lavarlos bien cada vez que se utilicen para evitar que con el tiempo acumulen manchas y olores. En el caso de que se quiera congelar comida con este tipo de envases, uno de los requisitos primordiales es asegurarse de que no se producen golpes ni posibles cortes que puedan estropearlos y, por tanto, no puedan cumplir con todas las garantías de seguridad ni su funcionalidad.

Táper para llevar a la oficina

Llevarse el táper a la oficina es una práctica muy común que permite ahorrar y que no debería estar reñida ni con la nutrición ni con la seguridad. Para que su uso no suponga ningún riesgo para la salud, es recomendable seguir ciertas pautas de preparación de alimentos y de transporte:

En el caso de que se opte por ensaladas, estas deberán condimentarse justo antes de consumir (si se hace en casa, puede alterarse la textura de los vegetales). No deberán mezclarse con alimentos cocinados. Por tanto, si se opta por una ensalada y una tortilla de patatas, deberán llevarse en dos envases distintos.

Si la receta incluye huevo, este deberá estar bien cocido.

Es muy importante asegurar un buen estado de conservación desde que se prepara hasta que se consume. Para ello, la comida cocinada se mantendrá tapada herméticamente y refrigerada hasta el momento del consumo.

El transporte se llevará a cabo en envases indicados para ello, es decir, en envases o bolsas isotérmicas. Será lo último que se saque de la nevera cuando se salga de casa.

Antes de consumir, se calentará a más de 70ºC en el microondas. En el caso de que no se disponga de este electrodoméstico en el trabajo, es mejor optar por comidas y recetas frías.

El lugar donde se coma deberá ser apropiado, lo que excluye hacerlo en el mismo escritorio o zona de trabajo. El objetivo es evitar posibles contaminaciones.

Fuente: Seguridad Alimentaria          www.consumer.es

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